Cama Grande - Vida Simple

Hoy es uno de esos días en que o te cago a trompadas o te doy una batería de besos y abrazos. Me desperté así, pensando que la vida apesta, cuando me di cuenta que mi metro sesenta y cuatro de altura una vez mas me brinda una satisfacción. Mi cama (dos plazas, no matrimonial) me queda gigante puedo dar interminables vueltas antes de llegar a la otra orilla.
Son pequeñas cosas que hacen que una simple persona como yo , tenga una mañana FELIZ!
V I D A S I M P L E.jpg
v i d a s i m p l e
amando tu color, tu extraño brillo y voz
soy tu seguidor, sin alcanzarte
recuerdos nada más alumbran mi mente
el amor se va, dejando huellas
voy a conservar de tu mirada su claridad temprana
y tu voz serena que abrazada al mundo se quedaba
sembrando luz estás dentro de un manantial
la felicidad que te contagia
voy a conservar de tu mirada su claridad temprana
y tu voz serena que abrazada al mundo se quedaba
mirando el mundo vas, todo lo que te da
vida simple y ya, sin complicarte más
vida simple y ya, sin complicarte más...
Francisco Bochaton.
Bonustrack: Oliverio Girondo y el Poema que mas me gusta en el MUNDO ENTERO
No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
Me despido hasta la proxima entrega, igual quizas .....noloentenderias

No hay comentarios:
Publicar un comentario